EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS > VER HTML > VOLVER AL BLOG
La rosa - Robert Walser
Florista: ¿Me compra una rosa?

Arthur: No, hoy no.

Florista: Es lo que le oigo decir cada día. (A Edgar:) ¿Y usted?

Edgar (compra la rosa y se la da a la camarera con la que está hablando).

Arthur: Yo sólo velo por mí, estoy descontento conmigo, pero eso causa buena impresión. Esta camarera es sumamente apetitosa, me respeta y me tiene rabia. Es mejor que si me sonriese. En la vida o nos tienen por bonachones y nos tratan con negligencia, o nos toman en serio y nos evitan. Yo prefiero lo segundo. Hay que resistirse amablemente a las chicas, eso pone de buen humor.

Edgar (se levanta, dice adiós y se va).

Arthur (se acerca al a rosa, que la camarera ha puesto en un florero): El ha sido el noble donante, y yo soy el burdo egoísta. ¿Verdad que la franqueza es simpática? (Huele la rosa.) ¡Qué fragancia tan dulce!

La camarera (sonríe divertida): No son los hombres atentos los que impresionan a las mujeres. Miramos con respeto a los desatentos. Nos gustan los ocupados, los absorbidos por algo. (A Arthur:) has venido sólo para comer hasta hartarte. ¿Qué hay detrás de esta frente? (Lo acaricia).

Arthur: No me consideras insensible.

La camarera: ¡No! Tus ojos te traicionan con demasiada claridad. Solamente finges ser superficial. Conoces el sufrimiento, por eso me inspiras cariño.

Arthur: A partir de ahora te saludaré inclinándome. La rosa que te ha regalado ese señor es bella.

La camarera: Por desgracia no me las has dado tú.

Arthur: Yo he entregado la mía y dependo de eso. La sinceridad obliga, pero hace feliz.
 



El Corazón de las Tinieblas - Radio P.I.C.A (96.6 FM)
Klara Ana Salas Gomez | E-mail: klarabella2001@gmail.com